Johnny Depp: El mundo se ha sacado de encima a Trump

Johnny Depp: El mundo se ha sacado de encima a Trump

Johnny Depp ha presentado hoy en Barcelona, en el marco del BCN Film Fest, su última película como actor y productor, ‘El fotógrafo de Minamata’, centrada en las experiencias del fotoperiodista William Eugene Smith en la ciudad pesquera de Minamata, a principios de los años 70, cuando acudió a la localidad japonesa con el fin de realizar un reportaje para la revista ‘Life’ sobre el envenenamiento por mercurio de la población.

Depp ha promocionado internacionalmente dos películas en el último medio año; la otra es ‘Crock of gold’, el documental que ha producido sobre el músico Shane MacGowan, recién estrenado en Barcelona. En tiempos de pandemia, necesita moverse y recuperar sensaciones no tan lejanas: “Es un honor estar en Barcelona. Siempre hago visitas demasiado rápidas y he decidido quedarme aquí para siempre, hasta que vuelva a haber huéspedes en este hotel (Casa Fuster)”. Lo dijo medio en broma, medio en serio. Un festival de cine presencial ayuda, en buena medida, a que sintamos algo de lo que en el último año hemos perdido.

‘El fotógrafo de Minamata’ es tanto el testimonio de otra barbaridad realizada a expensas del poder económico como la exploración de la figura del reportero fotográfico Smith, enfrentado a propios demonios hasta el final de su vida. El filme se centra tanto en su arte, plasmado en la que quizá sea su foto más famosa, ‘Tomoko en el baño’ –cuya realización se documenta en la película–, como en su ética.

Tomoko era la madre de una de las jóvenes que nacieron deformes, sordas y ciegas por culpa del envenenamiento colectivo que habían sufrido los habitantes de Minamata, debido al vertido de mercurio en las aguas del río por parte de la compañía petroquímica Chisso. En la foto tomada por Smith, la madre abraza tiernamente a su hija dentro de una bañera. Un instante eterno que refleja todo el conflicto.

 “Poder investigar en alguien como Smith ha sido fantástico”, confiesa Depp. “Soy un gran admirador de su trabajo [Depp se dedica también a la fotografía] y he tenido la inmensa suerte de estar en contacto con su obra y con los que le conocieron. Es una gran responsabilidad interpretarlo por el legado que ha dejado. Ha sido como un trabajo der arqueología, cavar y cavar hasta llegar al fondo y encontrar un verdadero tesoro”.

En un momento del filme, citando las creencias de los nativos norteamericanos, Smith recuerda que estos no querían que les fotografiaran, ya que estaban convencidos de que la foto les quitaría una parte de su alma. Depp explica que “eso pensaba también Smith, cuando haces clic con la cámara robas un momento. En cada una de sus fotos supo expresar lo que vio y lo que vivió, y cada una se llevó algo de su propia alma”.

‘El fotógrafo de Minimata’ tiene una vertiente documental, pero todo es una representación sumamente creíble. Andrew Levitas, director del filme, se muestra especialmente entusiasmado con “el compromiso de todos los que participaron en la película, entendieron enseguida porque hacíamos un filme así. Los personajes con malformaciones que aparecen en pantalla son actores con prótesis y maquillajes especiales. Su trabajo es muy remarcable”. Y más aún, como añade Depp, “porque el 90% son actores no profesionales. Estaban emocionalmente muy afectados por lo que estábamos narrando. Muchas veces, al oír la palabra ¡acción!, algunos se quedaban mirando a cámara, pero su trabajo es inmenso. Ya lo dijo Marlon Brando, cualquiera puede ser actor”.

La película trata una tragedia concreta, pero al final, con los títulos de crédito, se citan muchos otros desastres ecológicos provocados por la naturaleza o la mano del hombre, del siglo pasado y de lo que llevamos de este, de Chernóbil a Fukushima. “Es un pequeño pueblo que vive de la pesca y una corporación como Chisso estuvo vertiendo mercurio en sus aguas sabiéndolo. Siempre hay fuerzas mayores y ocultas que impiden que se sepa la verdad”, recuerda Depp, aunque parece no haber perdido la esperanza pese al peligro químico, la pandemia o el auge de las políticas de extrema derecha: “Aún hay cosas positivas en nuestro mundo: Donald Trump ya no es el presidente de los Estados Unidos, el mundo entero se lo ha sacado de encima, no solo nosotros”.

Levitas ha realizado una película que alterna el componente político con el retrato de un personaje torturado y autodestructivo que, en 1971, se encontraba en crisis absoluta, sin dinero ni lugar donde publicar sus fotos. La ética final del personaje termina siendo la ética del filme. Para el director, “lo hemos hecho para dar voz a las víctimas de Minamata y arrojar algo de luz también sobre las víctimas actuales. Hemos querido reflejar el comportamiento de los que quisieron rebelarse y hacer oír su voz. Todos deberíamos hacer eso, depende de nosotros tener un mundo mejor. Smith fue capaz de captar en una sola imagen lo mejor y lo peor de la condición humana”.