Así pasó Chris Hemsworth de cobrar 150.000 dólares por película a 15 millones en sólo diez años

Así pasó Chris Hemsworth de cobrar 150.000 dólares por película a 15 millones en sólo diez años

Alguien muy sabio en Hollywood dijo una vez que vales tanto como haya recaudado tu última película. Cuando a Chris Hemsworth (37) le ofrecieron encarnar hace una década al dios del trueno en Thor (2011) aún era un (casi) desconocido en la meca del cine que empezó a hacerse popular en España por ser la nueva pareja de Elsa Pataky (44). Sí, aquí ella era la estrella y él, un mero acompañante.

El actor australiano aceptó tras firmar un pingüe contrato de 150.000 dólares (125.000 euros) que, tras el colosal taquillazo de la franquicia a nivel mundial de casi 450 millones de dólares, le permitió multiplicar por cien su caché. Vamos, que por Thor: Ragnarok (2017), Los Vengadores: Infinity War (2018) y Los Vengadores: Endgame (2019) se embolsó 15 millones de dólares por cada una.

Considerada una de las estrellas mejor pagadas de la industria en la actualidad, el nivel de vida de los Hemsworth-Pataky dista mucho de ser tan ostentoso como el de muchos de sus colegas. Tras deshacerse de sus mansiones californianas, la familia se trasladó al paraíso hippy-surfero de Byron Bay en la costa este de Australia donde, eso sí, se hicieron a medida un capricho en toda regla que según se fue construyendo lo tildaron entre la terminal de un aeropuerto o unos grandes almacenes.

Una vez terminada, la casa de sus sueños está rodeada de un frondoso vergel de 4,2 hectáreas con vistas al Pacífico, posee una piscina infinita de 50 metros en la terraza superior, cinco habitaciones con baño incorporado, un spa, un cine, un gimnasio, una sala de juegos, centro de masajes, espacio para el servicio... Los tres hijos de la pareja, India Rose, Tristan y Sasha, tienen todo lo que necesitan para pasárselo en grande, como una pista de skate. Según los cálculos del sector, la fortaleza podría rondar los 20 millones de euros. La decoración es simple y minimalista, no hay cuadros de Renoir o Picasso, ni esculturas de Chillida o Rodin. Como mucho, cuelga un gigantesco mural del artista preferido del actor, Otis Hope Carey, por el que pagó alrededor de 80.000 euros.

En su Australia natal encuentra toda la energía necesaria que gasta en los rodajes. Su perfil de Instagram, con 46,6 millones de seguidores, está plagado de imágenes que apelan al bienestar mental y corporal gracias al surf, el crossfit, el yoga, la meditación, la natación, el submarinismo o, simplemente, dando largos paseos en plena naturaleza.

Adquirir el estatus de estrella conlleva también muchos privilegios. Es embajador internacional de la firma de relojes de lujo Tag Heuer o Hugo Boss y para sus desplazamientos siempre utiliza un avión privado que le permite reunirse con su familia y sus amigos en cualquier momento. Según la revista Forbes, en 2019 Chris Hemsworth ocupó el puesto número 24 en cuanto a ganancias en el ámbito del espectáculo con 76,4 millones de dólares.

En la última década, no solo ha conseguido un matrimonio estable con Elsa Pataky, sino que ha sabido rentabilizar su nombre hasta alcanzar una fortuna cifrada en 130 millones de dólares. A pesar de su abultada cuenta corriente, Chris es el prototipo del yerno que toda madre desea, educado, con los pies en la tierra, con unos valores éticos que van desde la defensa medioambiental al apoyo del matrimonio del mismo sexo, un padrazo a quien no le importa tirarse por los suelos y que ha inculcado a un grado superlativo la pasión de su mujer por el entrenamiento deportivo. A musculatura no les gana nadie.